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    viernes, 8 de enero de 2010

    Crítica de Merriweather Post Pavilion, Animal Collective


    Ha sido saludado como disco de la década. En el próximo podcast, comentamos la perplejidad que mi tajante alocución despertó. Aquí tienen mis razones, más detalladas:

    Habían una vez tres amigos mirando un cuadro abstracto.
    El primero dijo no entenderlo. -¿Y si probamos así? dijo poniendo trabajosamente el cuadro del revés.Justificar a ambos lados
    El segundo se quejó: -Yo antes si lo apreciaba, ahora es cuando no veo nada.
    El tercero se encogió de hombros.-Yo no veo nada de ninguna de las maneras...

    Lo confieso, de pequeño, aquellos libros de ilustraciones con puntitos que se suponía que había que mirar fijamente hasta que aparecía en tres dimensiones el barco, o lo que fuera, nunca surtieron efecto conmigo.

    Voy a abstraerme acerca de si esto es nuevo, de si tal, de si cual, de si hay o no un efecto hipnótico de histeria, o de si es simple y sana excitación. Porque al final de la jornada solo quedan las canciones. Solo importan las canciones.

    Más que a que suenan, me interesa cómo suenan. Si, se ha dicho mucho, que si Beach boys, que si Syd Barrett (dónde. Solo señálenlo para mi). Realmente esto es más como el vocalista de Gentle Giant borracho, con un coro de adolescentes impúberes, cantando una melodía obsesiva y reiterativa de captain Beefheart sobre el fondo de una canción de los residents sonando por debajo. Suménle algunos efectos de juego de NES.

    No es cierto que no hayan melodías, solo son erraticas, sin dirección, reiterativas. Las canciones languidecen, porque muestran sus cartas desde el principio, y luego se retuercen en letanías, entre efectos de videojuegos, y conatos de estallidos genialoides: El arte de parecer excéntrico es muy distinto al hecho (inconsciente) de serlo realmente.

    No voy a nombrar muchas más influencias (aunque diré que no nacen de la nada. Zappa es un espectro lo bastante ecléctico como para anticiparse a muchas cosas, aunque no comulgue del todo con él), aunque en cierto modo, me interesó cuando se nombraba a algunas (Flaming Lips. ¿Será este disco una oportunidad para comprender por qué me repelen más allá del soft bulletin?)

    Aunque he de decir que mejoran cuando se arriman a un pop más etéreo y ensoñador: Bluish. Podrían haber tirado por un camino más David Sylvian, para entendernos.

    La producción, sin ser nada revolucionaria, es muy buena. Pero las bases de muchas de sus canciones me repelen, odio esos ritmillos por debajo que en nada ayudan a apreciar sus obsesivos y evasivos semirrecitados y gallitos ocasionales, afectados hasta la exageración en my girls.

    Acaba por parecerme un disco monótono, poco excitante, repetitivo (esconde el secreto de sus matices, que si aparentan ser múltiples, en la gama de trucos de producción, no en el esqueleto de la canción misma)

    ¿Pero por qué lo veo así? ¿será, como se me ha insinuado, una cabezonería? ¿O que no aprecio las vanguardias, las innovaciones, que me muevo en un marco convencional del pop rock más allá del cual no hay nada?

    Evidentemente cada cual esta condicionado de su background musical particular a la hora de entrentarse a un disco. Pero intuyo que el disgusto que este me produce tiene más que ver con otra cosa. Los mismos recitados con unas guitarras a lo The Fall, o con una instrumentación a lo Blixa Bargeld, probablemente me causaran menor rechazo: No me gusta la clase de grupo que son, ni la clase de vanguardia que representan, pero sobre todo no me gusta su música.

    La pregunta es qué le pedimos a cada disco, porque a cada cual hay que pedirle sobre lo que nos ofrece: Pero a este no sé que pedirle. Le pida lo que le pida, no me llega.

    Este es un disco oido a ciegas. En mi mp3 no figura que artista estoy oyendo en cada momento. Es una ruleta rusa a ciegas, y cuando lo renuevo, es cuando reviso qué era cada cosa. Prejuicios, ninguno. Juicios condicionados, desde luego. Todos estamos condicionados.

    Condicionados por nuestra propia tradición (y la vanguardia tiene sus propios códigos, sus propios intocables, sus propios tópicos, sus propios clichés).

    Finalmente, los tres amigos que contemplaban el cuadro tenían razón: Y teniendo los tres razón, ninguno de ellos poseía La Verdad acerca del mismo.

    Que a mi esto me suene a lavadora no significa que sea una lavadora.

    (Tampoco significa que no lo sea)

    1 comentario:

    Ivonne Flores dijo...

    Bueno creo que los temas de AC son repetitivos...cierto pero hay personas que les gustan sus canciones, yo me quedo con el album Feels y este album me da igual de por si pero bueno ya gustos de cada quien. Saludos otra vez! Muy buena la critica sobre todo el ejemplo de los 3 amigos jeje :)